Laura's profileLa Página de LaathiéPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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May, 2008 El blog de RobotaLaura querida: Hace unas horas terminé de leer tu libro. Es hermoso. ¿Qué joven no se acercaría a la robótica después de leerlo? No sólo es informativo, sino que es emocionante y aporta un costado filosófico existencial que en este tipo de informes suele pasarse por alto. Por cierto... espero no te moleste que haya hecho un post en mi blog sobre él: http://partecomparte.blogspot.com/2008/05/querida-robota.html Un abrazo. Horacio May, 2008 DelirioThe tinturi blue
(Alma ausente, Federico García Lorca)
Mientras veo a Laura caminar bajo la lluvia hacia la entrada de urgencias, pienso lo increíble que es el amor y cuánto puede sorprendernos la vida.
Fernando, el que me dió la vida, cumplió 66 años pleno de salud el mismo día en que Jesús entró en terapia intensiva. Haciendo recuentos, da ya casi dos décadas que por estas mismas fechas Jesús le robaba el amor de Laura que se dejo llevar sin mirar detrás. Contra todo y todos lo siguió, se siguieron, aún ahora. Entonces, Fernando creyó morir y se dejó morir hasta que la luz vino a rescatarlo.
El destino.
Durante la tarde de domingo Laura y yo compartimos un vino y hablamos como hace nunca. No como madre e hija, sino como debe hablarse cuando hay tantos pendientes por decir.
-Se que lo amas, le dije.
Sin dejarla pensar que él va a morir le ofrecí una empanada y brindamos.
Ella me cuenta entre llantos que él le ha cantado en inglés frente a las enfermeras, lo que nunca. “En inglés y a capela”, y él no habla ese idioma: “The tint, the tinturi blue”, me canta mientras el mesero espera la cuenta.
Son las 5, es tarde. Laura se aleja segura de que en una semana regresará a Tijuana y volverán a salir juntos, y venderán comida a las afueras de la maquiladora y escucharán las rancheras de Vicente Fernández, y se sentarán a ver la televisión dejando caer el día y así, hora tras hora.
Yo le veo alejarse con su blusa de sifón negro y su chongo y esa belleza natural e impresionante que ilumina su rostro como si el tiempo no le hubiera hecho daño, admirando la valentía que tuvo para enfrentarlo todo.
Ella me mira segura de que tendremos que vernos pronto nuevamente porque ella y Jesús volverán a Tijuana. Corre, no importa mojarse, porque él la espera. Cama número 17-A, Hospital de Cardiología Ignacio Chávez, ahí, el hombre que ama ha perdido veinte kilos y delira, empapado en sudores y sin probar bocado. La sangre no le fluye al corazón y los doctores ya no quieren operarlo porque no hay nada más que hacer, han dicho, “más que esperar señora”, pero ella corre, porque él espera, el hombre que la ama espera y porque juntos regresarán a Tijuana y “todo estará bien”, me asegura.
Y yo la veo, apurada, nerviosa como cuando se va a ver al hombre que amas y te pintas los labios y revisas que tu olor sea sensual y te sientes linda y te palpita el alma sólo de imaginarlo rozándote el pecho.
Y ella camina, bajo la lluvia. Presurosa me dice adiós con el brazo levantado y lanza un beso, mira su reloj y aprieta el paso, porque el hombre que ama, por el que decidió cambiar su vida y ser otra y renovarse aunque el mundo se les viniera encima y los ojos de los demás les carcomieran vivos, se le va y ella corre, bajo la lluvia, hermosa pensando en la canción y en el tinturi blue.
Bajo la lluvia, el letrero azul: Terapia intensiva, la veo, es Laura. Bajo el letrero, mi madre.
Una madre enamorada.
(Mayo de 2008, el año en que Laura regresó a su vida abandonada y en el que Jesún Nieto Bobadilla, su pareja por más de 20 años, la dejó para reencontrase en otra vida luego) May, 2008 Sombrero VueltiaoMi preciosa Laura...
Mañana, a la hora de tu entrevista debe estar llegando mi sorpresa... El vuelo de mi estudiante sale de Colombia el domingo 11 de mayo a las 5:00 a.m. y ella se hospedará a pocas cuadras de tu apartamento...
Bogotá D.C. mayo 9 de 2008 dos bellas, grandes, inteligentes y amorosas mexicanas llenas de ternura y dulzura. Además de Madre e Hija, amigas y cómplices ejemplares. Para ellas nuestro cariño, recuerdos y sentimientos de admiración."
Atte. Sandra y René
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A través de tus mensajes, fotos y narraciones, leo y veo la magnífica madre que eres. No puede ser de otra manera ya que la mujer a quien conocí en esa ciudad maravillosa de nuestro sur continental, es grandiosa; un recuerdo: Laura "cazando" todas las hadas posibles para llevarlas a su nuevo hogar, mucho más al norte de su lugar de origen (bueno, no tan al norte-norte porque terminarían en el país gobernado por los dueños de los espejismos). Como arena, vuela...Amor arena
Cuando el amor no es locura, no es amor Calderón de la Barca
Como arena, vuela se transforma, vuela, vuela... se va. Nos nubla la mirada y se mete hasta ahí, en los dobleces más profundos de lo que no queremos dejar visible y para quedar pegado granito por granito, hasta que duele y sangra y deja cicatriz. Para caminar rodando entre las neuronas, risueño, burlón, hasta volvernos verdaderamente locos, con esa locura pasional y arrebatada que pinta de amarillo y nos pone rojos y luego nos tiñe todos de luz.
Como arena va, desde este corazón mitad smog mitad desierto. Desde este corazón con alas. Todo el amor.
Laura
Igual, Dunas de arenoso amor para ti, Laura Volátil e incontenible Amigo del polvo y la ceniza Que se cuela hasta los huesos Y habita en los rincones de lo que somos Y fluye Y nos penetra Y nos pule el alma Con el brillo de cada día De cada nuevo beso Y de cada nueva loca ilusión...!
Juan Antonio Di Bella Tijuana, B.C., 2008
May, 2008 DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO INFANTIL Y JUVENILEl libro infantil y lo verdaderamente extraño Autora de: Robótica. Los jóvenes que se atreven a hacerla en México. Editorial Ríos de tinta, 2007. He aquí que revisando recuerdos de antaño y no tan atrás, me sorprende el pensar si fue primero el libro o lo increíble. Como aquel cocodrilo invisible al cual había que hacer espacio en el asiento trasero del auto o entre los automovilistas al cruzar un eje vial, puesto que era lento, largo y encima, desconsiderado de la prisa de los otros. Algo parecido al monstruo tras el armario o al duende que vivía bajo el azulejo del baño gigante en donde pasé mis años infantiles y que sólo se asomaba a platicar al ponerle un espejo. ¿Primero fue la imaginación de quienes me contaron todo ello?, ¿realmente viven fuera del libro todos esos seres raros?, ¿existen?... Por lo menos para mí, están vivos y continúan intentando asustarme a diario, aunque ya he aprendido a defenderme. Vénganse, con confianza. Cualquier día que gusten nos echamos una platicada. Para pensar en espíritus que no han muerto y algunas otras fantasías: Para creer que todo es más extraño fuera que dentro de las páginas porque es cierto y algunos cuentos como la carrera de nubes: Para conocer monstruos que se vuelven graciosos y viajan de lo terrorífico a la risa y algunas otras ocurrencias con y sin sombreros mágicos en islas extraordinarias: Para creerse que la luna es de queso y que el conejo existe y que también los dinosaurios pueden enamorarse y algo sobre que la locura nada puede o tal vez sí:
Frente al micro...Abril en entrevista
Abril y yo participaremos en una entrevista convocada por IMER, con motivo del mes del libro y el Día de la Madre que en México se celebra mañana, 10 de mayo. Fue gracioso porque nos invitaron de la editorial pues la radio buscaba a una madre escritora con todo e hija que fueran platicadoras, así que me preguntaron y lo comenté con Abi, mi hija de 6 años, quien se puso más difícil que un funcionario frente al reportero de la fuente educativa: - Abi, ¿qué crees? (en pleno tráfico defeño como a eso de las 2 de la tarde)... Que nos preguntan si queremos participar en una entrevista de radio... ¿Te gustaría? - ¿Las dos juntas mami? - Sí amor, las dos - ¿Y qué es una entrevista mami? - Pues mira, nos harán preguntas y nosotros contestaremos, platicaremos con la gente con un micrófono y nos escucharán en sus casas - ¿Y dónde nos pondrán el micrófono mami? - Pues cerca, acá enfrente Abi - ¿Y cómo le hacen los de la radio para que nos escuchen en las casas mami? - Pues porque así es la radio cielo, el sonido viaja, mira, así como nosotros escuchamos en el carro ahora - ¿Y si no nos gustan las preguntas?... Pero, ¿cómo son las entrevistas? (A continuación mamá sintoniza una entrevista cualquiera en la radio, para variar sobre el asunto de las elecciones fallidas del PRD en el noticiario de Radio Fórmula con Dennisse Maerker, que pregunta a Cuauhtémoc Cárdenas sobre el asunto tan llevado y traído que ya nos tiene hasta el copete) - Mira Abi, esa es una entrevista - Hay mami que aburrida (Imagínense la voz de Cuauhtémoc Cárdenas en el pleno bla, bla, bla... :-) - Sí amor, super aburrida, pero la nuestra será divertida, porque será sobre libros, ¿te gustan los libros? - Sí mami - ¿Y por qué? - Porque tienen letras y dibujos y podemos imaginar historias - ¿Y cuáles son tus libros favoritos? - Los de princesas y ratones y brujas... ¡Ah, y los de hadas! - Ya ves... Ya te hice una entrevista. ¿Entonces qué?, ¿vamos cariño? - Mmmm... Está bien mamá, sí acepto Domingo 11 de mayo / 11:00 horas Instituto Mexicano de la Radio (IMER) / Radio Ciudadana Programa 'Niño Corazón' Conduce Maribel Frías 660 am / Por internet en: http://www.imer.com.mx/ March, 2008 Este oficio Ayuda para levantar un papalote
A veces me siento tremendamente sola en este oficio de ser madre Y los fantasmas del pasado no me abandonan Duermo con ellos y los aviento hacia la esquina para abrir los ojos cada mañana y volver a tener fe en lo que soy y busco
Porque tengo fe en ella Por que ella es la razón de mi existencia Porque creo en ella como creo en Dios y en la luz que busco y busco y pido
Pero a veces Es tremendamente doloroso Este oficio lastima y hiere Y no sólo a mí, desafortunadamente
Sólo pido ayuda para elevar un papalote de colores que lleva guardado mucho tiempo
Pero por más que intento no logro que levante vuelo
March, 2008 La dedicatoria de RickLori:
- Te iba a preguntar por la Fil de Minería. - Felicidades por la firma. - ¿Cómo firmaste? - ¿Pusiste tu nombre, tu poderosa o escribiste dedicatorias? - ¿Cómo va la venta del librazo? - ¡Cómo no pude asistir a ese evento tan importante! Te escribí una dedicatoria: Para Lori, compañera de escuela y donadora de vuelve a la vida. Para ti, con todo mi respeto y, hasta donde es posible, fidelidad y constante afecto. Rick
February, 2008 La carta de Sergio
Mi querida y estimada Laurita:
He leído tu libro complacido, no sabes cómo me da gusto saber que alguien conocido publique. Yo acá doy una materia que se llama Seminario de Apreciación Literaria y siempre estoy promoviendo en mis alumnos el amor por los libros. Llevé a ese grupo a la FIL, precisamente con la intención de que se encariñaran con los textos, siempre les estoy hablando de ellos y del maravilloso viaje que es habitarlos, leerlos y releerlos. Por supuesto que les presumí que mi amiga Laura escribió un libro y se los enseñé y reseñé.
Quiero decirte, que algunos alumnos míos que tomaron el curso contigo, les gustó mucho, y hasta me confesaron que se van a dedicar a la comunicación organizacional con la visión que tú les promoviste. He escuchado hablar a Fernando Vizcarra de ti, y muchas personas más y siempre tienen halagos. Por otra parte he visto la nostalgia que tienes en tus ojos por la salud que a veces te falla, Dios sabe sus cosas. Una vez alguien me dijo que Dios es un dios de vivos, en ese sentido creo que Él nos mantiene aquí el tiempo que cree necesario, mientras tanto nos toca a nosotros hacer una red de buenas relaciones. Tú has sabido tejer esa red con gracia y cariño. Yo te admiro por lo luchona que eres, por tu inteligencia y por tu gran amor por los demás. Sé que muchos de tus amigos comparten conmigo esa admiración por ti, y también sé que muchos otros no nos atrevemos a decírtelo.
Hace unas semanas te soñé: platicabas conmigo, no recuerdo de qué cosas, estabas recostada en una cama como de playa y desnuda de la cintura hacia arriba. En el sueño pasó por ahí Karla y me preguntó por qué estabas así y le dije: “no sé, probablemente porque nos tiene mucha confianza”. Ese sueño me hizo reflexionar y pensé: “tengo que escribirle una carta y decirle que la quiero y que siempre deseo que tenga éxito en sus proyectos”.
Con mucho cariño:
Sergio Covarrubias,
Ensenada, Baja California
Febrero de 2008
November, 2007 Me falta el árbol...Laura Athié: Es mexicana de ojos grandes y origen libanés. Su especialidad son los retos, las historias de familia y los chiles en nogada. Ama sin detenerse y posee una necedad que raya en la locura. Está segura de que los ángeles existen y aprendió a bailar gracias a Carmelita, su abuelita mambolera.
(Robótica: los jóvenes que se atreven a hacerla en México,
Colección TKE?, Libros para jóvenes.
Ríos de tinta CEM S.A. de C.V.
Formato: 13.5 x 21 cms.
ISBN: 978-968-943-231--9
Primera edición, 2007
112 páginas)
¡Tengo una hija maravilla y luz!
¡Tengo un gran amor!
y, ¡Tengo un libro!
Por primera vez en mi vida tengo un libro
Y tengo todavía tantos sueños...
August, 2007 Estación CaosAterrizaje forzoso
Cuando puedo decir: el día ha terminado. Momentos felices Estacionada:
¡Auxilio!
Cierro puertas
Abro heridas
Clausuro ciclos
Esta ciudad me gusta
Me gusta
¿No me gusta?
La amo y odio su trajinar
La escucho
La huelo
Respiro lo que es y no es
La siento, me invade los pulmones
Me palpita, me come, me atrapa
La expulso
Me exhala, me corre, me dice: “Vete, ¡ve!”
Me lamo, me lamo,
Como se lame Hank
Pero auxilio
He llegado, quiero salir huyendo
Corriendo
¡Huyendo!
Gritar
Como hembra que pare
Como urraca
Así: garganta abierta, alma partida, ojos al viento, destino aquí, así, quemando.
Como el pito nocturno del señor de los camotes, echando humo, rondando por las calles como tren sien riel.
Así,
Caballo a trote, desbocado
Brincando, brincando, brincando…
En la oscuridad, sin ver.
Así
¡Auxilio!
He llegado
Pero,
ya me quiero ir.
Laathie June, 2007 Cronicas Magas desde la Ciudad Luz:No puedo pedir más: La Defense
Por laathie
Entre el soñar y el vivir, está el despertar(Antonio Machado)
Defender: v.t. 1 to defend against/from (contra de). 2 to protect (proteger). 3 to defend (defender) // v. pron. to defend oneself. 4. to manage, to get by: se defiende en inglés = He/She gets by in English.
(Larousse, Compacto, Diccionario Español-Inglés / Inglés-Español)
Ha pasado el mal rato.
Ya fue la defensa de mi tesis.
Yo me sentí pésimamente mal y falta de idioma para luchar combativamente por mis argumentos. Hace un mes pedí a la Unidad de Entrenamiento de la UNESCO hacer la defensa en español, pero que no y que no, dijeron, así que tuve que aventármela en inglés y no cabe duda de que extrañé mi lengua materna.
Mis compañeros del posgrado dicen que defendí aguerridamente. Jasmin Haq, una maestra lindísma de Bangladesh fue a decirle a mi papá que you should be very proud about your daughter, she made a magnificent defense.
Yo sentí que los sinodales fueron duros, o tal vez me tupieron feo porque fui la “primera invitada para defender” o tal vez soy una chillona, que es lo mas seguro.
Dicen mis compañeros que sí y también Gabrielle Göttelmann, otra maestra alemana parte del equipo de entrenamiento del IIPE-UNESCO, Paris, en donde he estado estudiando, una de las asistentes a mi defensa abierta para que los demás pudieran ver cómo es.
Resulta que el evaluador externo, Walter Schreiber, Metodologist, alemán de la universidad de The University of Koblenz-Landau, Germany, es una eminencia en metodologías. Aunque a mi me pareció como primo de Hitler, pues su dejo militar al hablar y su mirada bélica cada que me cuestionaba, me recordaba a un general rapado de esos torturadores que salen en las películas de la Segunda Guerra Mundial. Es una especie de hombre-oso, gordo y gigante, de uno 80 o más de estatura, duro e implacable, de los que no se ríen jamás.Xóchitl, una amiga queridísima de la universidad que hace un doctorado en Barcelona y que vino de visita a Paris, dijo que ¡Woow!, que ella tiene libros de él.El otro fue un australiano, Ken Ross, (director del programa de evaluación de lectura y matemáticas de África: SACMEC, Southern Africa Consortium for Monitoring the Quality of Education), y asesor fundador de la evaluaciones PISA, mi maestro. Xo dice que hasta lo citó en su tesis. Yo de él sólo recuerdo que cuando en clase nos hacía preguntas solía decirnos: “No, esa no es la mejor respuesta, piensa más allá, piensa, piensa siempre más allá”.
Ellos dos, acompañados de Mioko Saito (mi asesora japonesa a quien me fue a ofrecer unas pastillas para la alergia tempranito en el Salon IV, a donde yo estudiaba e iba a exponer: “Laura, are you nervous?... Oh… Oh… I know!... You are you alergic like me, rigth?”, me preguntaba cuándo veía las manchitas rojas en los brazos, “I’m going to bring you some medicine, wait!”, me decía nerviosa mientras yo trataba de explicarle que el origen de las tonalidades nada tenía que ver con la defensa), formaron el trío dinámico.
Cuando todo empezó, Ken Ross dijo que deberíamos de sentirnos muy honrados de que el profesor wuiri guara alemán haya aceptado revisar y comentar mi tesis. ¡Pero uf!… Me puso un arrastrón el alemán gigante que creí que me enviaría a algún campo de concentración... Mioko me dijo: Laura, siéntete muy afortunada, el profesor wiri wara vino desde Alemania sólo para tu sesión. (Yo pensé que mejor allá se hubiera quedado :-)
Pues así finalizó este Programa de Formación Avanzada de nueve meses, iniciado en agosto pasado en Buenos Aires, que oferta cada año el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la UNESCO-ONU, con sede en Paris (http://www.unesco.org/iiep/spa/indexsp.htm): “Más de 1.400 especialistas en educación de 156 Estados Miembros han beneficiado de la experiencia del PFA. Cada año desde 1965, el PFA reúne a unos 35 participantes de todo el mundo en París. Ellos son, generalmente, responsables de la ejecución de programas de educación o profesionales de nivel medio o superior”.Acá en esta edición 2007-2008, participamos 38, de esos quedamos 15 que aprobamos un examen coladera maldito como para llorar, y luego, nos enfrentamos a nuestros jurados internacionales para defender nuestras tesis, ya que desde 2003, el programa brinda la posibilidad de obtener un diploma de Maestría: Master of Arts Degree in Educational Planning and Management por la UNESCO. Yo me adentré a ésto con media beca, siendo responsable de nada (con trabajos de mis sueños y de mi hija), sin imaginarme que era la única comunicóloga entre puros economistas y especialistas en estadística educativa (yo que desde antes de nacer odio las matemáticas y todavía tengo pesadillas con el profesor Cutberto Pérez y su cara de acné granoso que me enseñó algebra en secundaria) pero bueno, ya paso. Mi tesis (Communication Competences of Students in Mexico: Policy Recommendations for the National Reading Program) fue sobre el Programa Nacional de Lectura de SEP, que me dio trabajo gracias a María Elvira Charria y a Norita Rangel hace casi 5 años, cuando dejé Mexicali.
Tal vez por eso Mioko, mi incansable japonesa asesora me preguntaba: “Y Laura, es sólo una tesis, para qué te emocionas tanto, si es sólo una tesis, nada mas”, “¿Acaso te están pagando por hacer este estudio?”, me dijo, “No Mioko, nada”, “¿Entonces el programa te patrocinó tu estancia en Paris?”, No Mioko, nada de eso, ni me pagan, ni me pagarán, ni me han dado un solo peso ni leerán absolutamente nada de lo que aquí se ha escrito”, “¿entonces?”, preguntó, “no te entiendo”. Pues Mira, es sencillo, le dije: “Hace tiempo la vida me mostró un nuevo camino y se me abrieron oportunidades maravillosas, conocí gente increíble y recorrí mi país, nada de eso hubiera sucedido sin este programa, que para mí es como un rumbo de transformación”.
Mioko, maratonista, campeona de Tango, doctora en Tecnología de la Educación, me dijo: “I know Laura, life is beautifull”.
Así acabó todo, con Abril en la recepción del edificio del IIPE junto a la recepcionista filipina gritándole a los invitados internacionales: “Bon jour!, Bon jour!” Mi papá tieso en un sillón negro con su guayabera blanca de fiesta explicándome que no subió para no ponerme nerviosa, pero que él no estaba nervioso para nada, y Xo, mi amiga linda contándome de la iglesia española de la calle de enfrente, a la que fueron a prender una vela para que todo saliera como lo imaginamos.
Todo empezó a las 10:00 pero yo no dormí desde las 5 am. Empecé a exponer con mi inglés de Follow me brother y luego discutimos. Yo defendí y defendí maldiciendo el idioma anglosajón a cada frase.
Después deliberaron. Firmaron una hoja entre los tres y me dijeron Congratullations, el alemán dijo que tenía que elevar el nivel de sus presentaciones en power point, después de ver la mía. Mioko dijo que me escuché muy bien y muy confiada, como una experta, y yo, me sentí tremendamente desesperada por el inglés.
Bueno, Mioko aseguró que Ya no habrá mas defensas (afortunadamente), sólo me hicieron algunas recomendaciones a mi tesis (ya me habían advertido que así es la onda, el nivel académico aquí está duro) que debo hacer ahora o cuando este en mi país, pero no me darán mi título hasta que no las haga: recortar la parte histórica y de política educativa, agregar datos de PISA recientes (México en la punta de AL :-) y, y reconsiderar el asunto de la paradoja educativa en la que digo que México necesita ser mejor:
“Si yo fuera el ministro de educación de tu país”, dijo Ken Ross, “no estaría muy contento contigo. Tú dices que los estudiantes mexicanos todavía no logran tener las competencias comunicativas necesarias para la vida, pero, me parece que tienes que mirar hacia abajo y ver que México está sobre de Perú o Chile en los exámenes de lectura de PISA, me parece que eres muy dura y muy critica contigo y con tu país”.
Yo no recuerdo mi respuesta exacta, pero si sé que en el spanfranglish que ahora hablo acá, le dije que “México está mejorando, pero tal vez no es lo más adecuado estar siempre viendo hacia abajo, porque nuestra mirada tiene que ver a lo superior, hacia arriba, que es en donde nuestro país debería estar”.
Bueno, pasó el susto.
Mi papá casi lloraba de la felicidad, la gente lo felicitó mucho, yo sentí que me falto más, más, más, mucho más.
Tomamos y brindamos con vino en el restaurante del IIPE, y luego fui al súper de la rue Eugéne Delacroix a gastarme unos Euros para brindar en el estudio de la Cité en donde viviré hasta el viernes, porque mi papá había dicho que “ojalá y hubiera Champagne”.
Fiu...
Si estuviéramos en una cantina del centro allá en México, diría: “Que cabrón estuvo esta chingadera, de veras que no lo vuelvo a hacer. Tráiganme unos seis Tequilas con harto limón... :-)”
Ahora me devuelvo, preparo mis maletas, empaqueto libros, y después de haber visto a mi padre y a Abril alejarse caminando, subir de nuevo al avión, juntos, para volver a mi país, doy gracias y me digo, “es que en verdad, nada más puedo pedir”:
En uno de los momentos más importantes de mi vida, y como siempre, estuvo mi padre, el Soruyito aquí. Con sus 65 años y dolores de columna se trajo a la nieta de 6 que parece chile frito y nunca se deja de mover, anduvo en bicicleta sobre calles empedradas y hasta aprendió a ver las noticias y a chatear por Internet.
Abril caminó, corrió, brincó y bailó por los jardines de la ciudad universitaria, saludó al mundo y me llevó a jalones por las calles del pequeño Paris que ella vio y quiso recorrer. Llenó mi estudio de dibujos y cartas; platicó en no se qué lenguas con mis colegas multicolores y hasta fumó con los libaneses de la casa vecina un tabaco perfumado que yo nunca he probado.
Vino mi hermana menor desde Washington y me enseñó cómo se debe portar un apellido cuando se vive en el exterior.
Y amé al hombre más maravilloso, recorriendo fronteras de su mano, mientras recibí consejos de cómo hacer mis tareas en presencia y telefónicamente en llamadas de larga distancia que terminaban con un te amo mucho, mucho, mucho, te amo, te amo y estoy ahí.
Acompañada del chile Tajín que me mandó la preciosa Eneida y de su voz norteña siempre, puedo ver que cerca o lejos, hubo a cada momento gente increíble que me demuestra que la vida es como Mioko dice, y que no hay forma de cómo agradecer.
June, 2007 Crónicas de familia...El pueblo Athié de las vacas sin mancha Por Laathié
Tú que tienes los ojos (A una muchacha, Ramiro Tamayo)
Creí yo que mis orígenes eran árabes, mas resulta que la historia que contaba, a partir del barco que llego a Veracruz, México allá por 1924, llevando a mi abuelo Farid y a mi Abuela Marmar desde Quesim, Líbano, no comienza ahí, sino en Francia.
Hace poco recibí un mensaje que me hablaba de amores y de mapas, con las coordenadas para llegar a un pueblo francés, que se llama igual que el apellido que llevo desde niña: http://maps.google.fr/maps?q=Athie,+Yonne,+Borgo%C3%B1a,+Francia&hl=es&i
- - Papá, ¿sabías que existe un pueblo llamado Athié en Francia?
- - ¡Carajo, no lo creo!
- - Pues ni yo, pero existe
- - Con razón mi padre decía que su abuelo salió de Francia para irse a Líbano.
Según me ha contado mi padre ahora, “hay muchos Alejandros en Líbano”, me dice, “por Alejandro Magno. Pues así se llamaba el padre de tu bisabuelo que salio de aquí”.
Había yo platicado ya que Hassib, mi bisabuelo, llego a México huyendo de la guerra y se enamoro de “Meshicana”, luego seguido por Farid, su hijo único, quien vino a mi país a los 6 años a buscar a su enamoradizo padre, y de ahí se sigue la descendencia hasta que nací yo, Laura, la que debió haber sido hombre pero fue niña, hija de Fernando, el menor de los varones de la familia Athié.
Creía yo que llegar a ese pueblo, que no es pueblo, sino “Villa”, sería sencillo, pero no fue así.
Pasamos 4 días recorriendo estaciones en Paris, desde la Gare du Nort, hasta la Gare du Lyon, hasta el punto de la histeria.
Cual sería la curiosidad de mi padre que con todo y su cansancio me decía: “Bueno, preguntemos entonces en este otro módulo de información”.
Nadie sabía del tal pueblo “Athié”, pues resulta que, para empezar, así no se pronuncia:
“Oh… Oh ! Oui, voyla! Athi!... Oui, Ati, no Athié!”..., nos dijo el taxista de la Gare de Avallon, el poblado más cercano a nuestro destino, según nos había indicado un amable señor del modulo de trenes TGV:
- No (nos dijo, y hasta en español), Athié esta en Borgoña, como ustedes me dicen, pero, ahí no hay estaciones de trenes ni camiones para poder llegar, hay que viajar hasta el poblado más cercano: Avallon.
El hombre explicó que una vez ahí, tendríamos que tomar o taxi, o bus o caminar, pues sólo había, según él, 9 kilómetros de distancia hasta Athié.
Compramos nuestro boleto con descuento de Senior, y precio especial por Abril (que en México tiene 5, pero acá 4 años, porque los niños de 4 casi no pagan nada), y nos aventuramos a viajar.
Salimos a las 11:40 de la estación Chatellet-Le Halles hasta Gare du Lyon, con Abril jalando al agüelo y el agüelo jalando a Abril:
- - Mamá, mamá, ¿vamos a ir al pueblo del nombre de agüelo?
- - Si corazón
- - ¡Apúrate agüelo, corre, corre!... ¡Que vamos al pueblo que se llama como tú!
De Paris viajamos dos horas en el voiture 17, assise 85, 86 y 88, del tren SNCF, línea TGV, sentados frente a un africano de dos metros, un francés rubio de cabello largo y un chico como irlandés que tenía chinos y mas chinos pelirrojos en lugar de cabello.
- - Mamá, ¿por qué ese muchacho tiene el pelo de color zanahoria y así peinado?… ¿es un payaso?
- - No amor, a él así le gusta, y estate quieta, y no le vayas a jalar el pelo
- - ¡Hola muchacho!
- - Abril, Abril, ¡ven acá!
- - Carajo, este muchacho nos va a romper la cara, dijo el abuelo, con esas greñas se ve muy peligroso
- - Hola niña, contestó el muchacho, en ese tono raro que tienen los extranjeros cuando intentan hablar español, eres muy guapa…
- - Mamá, mamá… ¿Por qué ese muchacho de cabeza zanahoria habla así?... Mamá, oye, ven, te voy a decir un secreto: todos los muchachos de amoran de mí…
- - ¿Ah sí corazón?... ¡Wooow!
- - Mira mamá, dile a ese muchacho que yo también estoy amorada de él…
A las 13:40 llegamos a Montbard y tomamos el bus autocar 31638 hasta Avallon, para dirigirnos a Athié.
Mi padre había planeado que fuéramos en bici, luego en moto, y luego, “mejor no, carajo, vayamos en taxi, nos vamos a cansar mucho”.
Avallon parecía pueblo fantasma, a las dos de la tarde no había nada abierto, ni siquiera la estación. Esperamos ahí intentando convencer a Abril de que no hay vacas sin manchas, pero ella insistía en que sí: “Mamá, yo vi muchas vacas sin manchas, como la vaca mancha del cuento que me cuentas en la casita de México, que vende sus manchas para irse a viajar”.
Estábamos ya algo entusiasmados porque en la ruta vimos un letrero que señalaba: “Athié 1”, así que nos parecía que estaba cerca.
Por 13 Euros aceptamos subir a un Citroen gris con Pierre, el taxista que se emocionó con nosotros cuando le contamos la razón por la que íbamos a ese pueblo. Mi padre le hablaba en un ingles “very slowly” y Abril decía: “Bon jour, bon jour!”, desde el asiento de atrás.
Yo observaba todo el trayecto con las baguetes de jamón crudo y queso azul que había preparado para lunch en mi bolsa, los sandwiches de pateé francés que han conquistado a Abril, y mi cámara Cannon, cuando vi la evidencia: La villa de las vacas sin manchas y los árboles rojos estaba ahí. Frente a nosotros estaba el letrero del inicio del sitio que sólo habíamos visto por Google Earth.
Athié es la villa numero 89 del departamento de Yonne, de Bourgogne, Francia. Está como a 3 horas y media de Paris en tren, bus, taxi y a patín. Fue fundado hace mas de 100 años y de sus primeros pobladores no sobrevive nadie, más que la iglesia de piedra de Sacre Jour. Actualmente habitan ahí 121 personas en un territorio de 5 kilómetros cuadrados, así que pudimos recorrer caminando el pueblo de principio a fin.
(http://www.lion1906.com/Regions/bourgogne/Departements/yonne/athie_890022.php)
Desde la Mairie Foyer Communal, donde nos dejó el taxista, pudimos observar a varios granjeros, a una pareja vendedora de cocinas, al guardia del cabildo y a algunos curiosos que asomaban sus rostros a través de las ventanas para ver a los extranjeros mexicanos que caminaban por ahí.
Athié es un pueblo de casitas de cuento, con puertitas pequeñas del tamaño de Abril y jardines en donde se cultivan las propias hortalizas.
Tras las rejas de madera y las bardas de piedra redonda se miran árboles de cerezas o fresas naturales, gallinas, borregos y vacas vírgenes no pecadoras, extrañas, porque no llevan una sola mancha en la piel.
Las calles principales son anchas pero luego se van haciendo chicas, y luego peatonales y luego de piedra, tan estrechas que sólo cabe un gato gris y Abril corriendo detrás de él:
- - Gato, gato, ven, come una cereza conmigo
No encontramos a nadie que hablara español ni mucho menos inglés, pero pudimos platicar con varias personas:
Je sui Mexicaine, elle est mi petit fille, il est mi gran perre… Yo no sabía si hablaba bien o mal pero los granjeros parecían entenderme.
- - Dile que somos mexicanos, decía mi papá
- - Dile que yo soy Abril mamá, diles mamá, diles
Je’m apelle Athié, ill s’appelle Athié, elle s’appelle Athié. Je sui Mexicaine… Les decía con el pasaporte abierto mostrándoles nuestro origen y tratando de preguntar si sabían de alguien que llevara nuestro nombre y que viviera ahí.
Los granjeros, la señora de las cocinas y el ex militar de guerra nos explicaron que ya no, que no había ya nadie que se llamara así, pero nos recomendaron que fuéramos a la iglesia que estaba hasta el final de la villa.
Caminando descubrimos que las ventanas ahí son bellas y que la gente todavía usa pozos manuales para extraer agua del subsuelo.
El sol se metía y salía y se metía cuando nos encontramos con varias cruces de piedra, un sencillo monumento y una barda pequeña levantada en honor aux Enfant d’Athie morts pour la France.
La iglesia repicó las campanas y nosotros nos sentamos a oler el pasado.
Abril comió cerezas y saludó a las cabras, persiguió gallinas, bailó en cada pozo y le dio la vuelta a las perillas de las puertitas pequeñas de las casas, mientras mi padre me contaba la parte de la historia familiar que no me sé.
Pierre nos recogió a las 4 de la tarde con una impresión informativa sobre el pueblo y el nombre del jefe de la villa: “Puedo escribirle y preguntarle, si quieren, qué sabe de los habitantes que vivieron aquí”.
Mi padre y él intercambiaron direcciones y Abril dijo: “Merci, merci… Merci mamá, qué guapo es Pierre”.
Así fue como supe que los franceses conquistaron Líbano y que el bisabuelo de mi padre salió de aquí, ahora me toca averiguar el resto de la historia sobre esta villa y la familia Athié que tanto me apasiona.
Evidencia: Acá algunas imágenes del recorrido al pasado, del brazo de mi padre y persiguiendo a Abi (para verlas, sólo pulsa tu cursor sobre el link, o cópialo y pégalo en tu barra de explorer):
May, 2007 Un girasol...A la reconquista de Abril
Por laathié
Voy a ponerme un traje de mariposa Mañana cuando llegue mi palomita En lo de dos banderas de tres colores Y en las pestañas miles de candelillas (Paloma ausente, Violeta Parra)
Existe un terreno de tonos dorados en donde la vida pasa plena y se es feliz. De arenita linda, suave y morena color ocre, que se va por entre los dedos conforme pasa el tiempo. Una piel que nació de mi vientre y me arranco de la muerte cuando ya me iba, y me tomo la nariz y me dijo: ¡ven acá chaparrita, aquí te quedas! Una tierra virgen, para imaginar, un sitio mío que creí conquistado para siempre. Una zona de mirar profundo que lleva mis ojos y un terreno de acción para no descansar. Un espacio de música y carcajadas, un momento eterno donde no hace frío jamás.
Existe un corazón, que se siente solito. Una zona a la deriva. Un volver pendiente.
Existe una palomita que vuela y llegará a mi ventana. Existe un momento para la reconstrucción.
Existe un lugar de luz, amarillo y grande como los girasoles, a donde quiero volver.
- - Mamá, ¿mañana volamos en el avión, verdad? - - Si amor, mañana - - Mamá, pero por que te fuiste a la escuela, las mamás no van a las escuelas - - Sí amor, las mamás también van a las escuelas, y tu irás conmigo a mi escuela, porque me darán mi diploma, ¿me acompañas? - - Sí mamá, pero estoy triste, porque estoy solita - - Yo también estoy solita cariño, y te extraño mucho y vivo en un lugar sin papá ni mamá, no llores… - - ¿Vives en un lugar sin tu papá y tu mamá? - - Si amor, y vivo en un lugar sin hija… - - Hay mamá estoy mas triste - - ¿Por qué corazón? - - Por que tú y yo estamos solitas - - Mami, ¿tu sueñas?... - - Si amor, muchas veces - - Yo sueño que te vas en un taxi y ya no vuelves - - Y yo sueño que te trae conmigo en un avión tu abuelo
(Vuelo 005, Aeroméxico, 24 de mayo, 09:00 horas, México-Paris-México)
Volveré a poner mi bandera. Esa tierra de amor volverá a ser mía.
¡Empieza mañana la reconquista! May, 2007 Ni una sola palabra es demasiado cruel... Eso dice la rosa
(soportaré las orugas) Por Laathié
Si vuestra herida es, sencillamente,
(La herida, Antonio Porpetta) (“Poesía es respirar, por la herida”, Leopoldo de Luis)
Mensaje secreto en forma de empanada:
Me sigues doliendo profundamente, pero ¡mucho, mucho, harto! y a cada momentito, como esas ampollitas que nunca terminan se sanar...
Me gustaría llamarte para saber cómo estás y si ya te sientes mejor. También quisiera preguntar, ¿para qué me enseñaste a buscar a Orión durante las noches y por qué me dijiste que al verlo, podría sentir como al mirar tus ojos?, ¿y por qué tuviste que mostrarme a Silvio y regalarme la canción de te amaré, como tenga que amar...?, ¿para qué me hablaste con el corazón aquella noche en el cine y por qué me tomaste la mano por primera vez? ¡Amor... Hay amor! ¡Eso no se hace!, ¿sabes?, porque luego hace uno mucho a la gente llorar.
Algunas recomendaciones para no hacer llorar:
Por lo demás corazón, gracias de nuevo por todo, que fue hermoso, mucho, por lo menos, para mí. Te guardo en el alma y me siento feliz de haberte visto nuevamente. Es sólo que yo me desprendo poco a poquito, muy despacito, y ese desprendimiento me dura muchos años, es sólo porque cuando yo amo, suelo hacerlo de a deveras, como decimos los mexicanos, por eso esto del amor, no me sale muy seguido.
¿Recuerdas cuando descubriste que me daba miedo enamorarme otra vez? Ya ves corazón, ¡ya ves! ¡Cómo me gustaría verte feliz, con tus nuevas corbatas!, y saber si te gustaron los CD's y si te comiste los chocolates, y escuchar tu voz por la noche nuevamente y sentir que me piensas, como me pensabas antes. Lo único que me lastima, y mucho, son las señales que yo no supe ver, ya no me volveré a quitar los lentes de contacto :-), o será que finalmente nunca confiaste en esta mexicana...
Auto sabotaje, le llaman. Pero eso sí, en cuanto ahorre un poco, me operaré las orejas.
Te guardo aquí, en mi corazón, por mucho tiempo, ya luego te convertirás en mi amor imposible, de esos para contarse entre los nietos. ¡Gracias por regalarme esa última noche y por estar de nuevo, todo tú!
Tuya mi cielo. Todo mi amor, siempre.
“En su viaje a la Tierra desde el asteroide B 612 -su despedida es especialmente emocionante- el Pequeño Príncipe visita otros seis minúsculos planetas, en los que se encuentra con prototipos del absurdo humano: un rey absolutista, un vanidoso, un borracho, un hombre de negocios, un encendedor de faroles y un geógrafo teórico desvinculado de la realidad circundante. Se detiene para instruirse y las reflexiones situacionales, puestas en boca de distintas criaturas, que se producen son una muestra de una selecta sabiduría de la vida. Anotemos algunas de ellas: En relación con la tan necesaria paciencia y capacidad de sufrimiento, en este mundo de urgencias innecesarias y de remedios rápidos: "Es necesario que soporte dos o tres orugas si quiero conocer las mariposas". (El Principito, Antoine de Saint-Exupéry) May, 2007 Crónicas Magas desde la Ciudad Luz:Asiento 24J, LAN Airlines, Chile, Vuelo 405: Mayo 6 Dolores de pecho y basurita en el ojo Por Laathié
“¿Será eso lo que sucede con los ojos? ¿Será que la persona que más ve, por lo tanto la más potente, es la que más siente y sufre? Y la que más se desgarra con dolores tan reales como una basurita en el ojo…” (Propaganda gratis, Clarise Lispector)
Pero no amo tus pies sino porque anduvieron sobre la tierra y sobre el viento y sobre el agua, hasta que me encontraron. (Tus pies, Pablo Neruda, Los Versos del Capitán)
Mi libro de poemas del capitán dice “Aníbal Pinto No. 345, Librería Estudio, Concepción”. Lleva dentro un separador maravilloso, que me diste en el sobre de papel estraza de la casa Chascona, con la imagen de un zapato negro, tan grande como tu corazón y tan profundo como mi desconcierto. Mi libro me gusta y no me gusta, pero lo tengo aquí. Es mío, como la postal del Salto de Laja que me mandaste de sorpresa y que vive pegada en la pared de mi escritorio; como el sombrero que me puse ayer en la fiesta regional, que compramos en el mercado de Conce: “¿Y ese es tu traje nacional mexicano?”, me preguntaban mis compañeros africanos, “¿y ese es el sombrero de tu país?”. Y no, no es de mi país, pero mío sí es, ¡mío, muy mío!, como tu imagen y tus palabras cada que me mirabas y me decías: “Linda”. Tanto como es mío el primer momento juntos, cuando me dijiste “te amo”, tanto como es mío este tremendo sentir. Mi libro me gusta y no, porque no está dedicado, por eso me duele su página en blanco, por eso no me hace feliz del todo, porque entre la etiqueta de la librería chilena y mi firma de identificación, no hay nada, nada como no lo hay hacia donde ahora trato de mirar. Ayer, en la noche, al salir de la fiesta regional, mientras miraba los rieles del metro parisino cargando el traste del guacamole que hice para que los compañeros probaran algo del sabor mexicano, encontré a Ernestine en la estación Rue de la Pompe, o tal vez fue ella la que me encontró a mi. - What are you thinking?, me dijo - Nothing… Le dije, just thinking…
Charlamos, al entrar a Trocadero, hablando entre inglés y francés. Ella me dijo que le dolía el pecho. Yo le dije que también a mí: “Pero a mí no el pecho”, le dije, “a mí me duele el corazón”. - ¿Mucho?, preguntó, con su tez africana, tomando mi hombro con su mano morena, y mirándome profundamente con esos ojos negros de ojeras sin fin. - Sí, mucho. No sé cómo explicar, le dije, y menos en francés, es como si tuviera una basurita en el alma. - ¿En el alma?, me dijo, ¿no en el ojo? - Sí, en el alma, aquí, adentro. - Are you sad? Your eyes look very sad, they are no Laura’s eyes anymore, always smiling, me dijo, were are they? - No sé Ernestine, no sé donde están mis ojos.
A veces el idioma no es una barrera.
- ¿Es por tu esposo?, me preguntó. - He is not my husband, dije, no es mi esposo, no lo es Ernestine - No llores, me dijo. Did you go to Chile? - Sí, sí fui a Chile Ernestine, sí fui - And was it beautifull? - Yes, very beautifull - And do you love him? - Yes Ernestine, very much
“Pero no llores”, me dice, “mexicana, mexicana, don't cry”. Pero yo lloro, como tonta y seguimos caminando. Lo bueno es que en esta ciudad todo es indiferente, todos somos indiferentes, nada tiene interés para los otros que aquí habitan, ninguno de nosotros importamos, así que se puede llorar con toda libertad. Y por eso yo voy llorando con mi vestido rojo y mi sombrero colgando del cuello y mis aretes de plata regalo de cumpleaños de la mano de Ernestine. Nos paramos un poco y caminamos despacio pues ella va lento, mucho, a causa de su enfermedad. A mí me cuesta a veces seguirle el paso, porque siempre traigo prisa, pero me detengo, es muy importante caminar al paso de Ernestine porque entonces ahí, a esa velocidad, se puede observar la vida de otra forma. Ernestine debe medir 1 metro 40 centímetros, tiene 38 años de edad y dos hijos, “Uno de 9 y otro de 19”, me cuenta, mostrándome las fotos de su cartera. Yo le enseño también la pequeña bolsita de plástico amarillo que llevo en mi monedero de colores colombiano, con la foto esa roja que me regalaste del número como de preso carcelario 9528238-5 que tanto me da risa, y la foto de Abi, que tomamos justo antes de venir. “Es Abril, mi hija”, le digo, “tiene 5 y pronto llegará a Paris”.
(Mexicali, de mañanita. Las 7 de la noche en Paris… Composez votre numero de la correspondance: 00-52-55-58-58-84… Tuuut… tuuututuuut… tuuutut…)
- ¿Laura?...
- Sí, hola Jaime…
- Llegó tu tarjeta…
- ¡De verdad!... ¡Qué gusto, qué gustó!, ¿me pasas a Abril?
- Mamita, mamita, ¡ya me voy en el avión!
- Sí corazón, ¡ya vienes a Paris!
- Mamita, mira, ¿te enseño?... Un señor tuyo me trajo esta tarjeta de mi cumpleaños, ¿tú me la dibujaste?, ¿somos tú y yo?
- Sí cariño, yo te la dibujé y somos tú y yo muy contentas porque ya nos vamos a ver.
- Me gustan tus dibujos, te quiero mamita
- Yo también te adoro corazón y quiero decirte que el avión durará mucho, te tienes que portar muy bien con abuelo, porque debes cuidarlo en el vuelo, ¿sabes?, para que se porte muy bien.
- Sí mamá, ¿pero durará mucho?
- Mucho amor, mira, así: te subes y te duermes y despiertas y te duermes y despiertas otra vez y yo estaré ahí…
- ¿En Paris?
- Sí amor, en el aeropuerto de Paris, y luego tomaremos un tren y luego un camión y llegaremos a mi escuela, ¿quieres venir?
- ¡Sí mamita!, ¿pero para qué te fuiste tan lejos?, abuelo no se va a portar bien en el avión…
Nos detenemos en Denfert Rochereau y bajamos nuevamente. Ernestine me toma del brazo y pone mi mano bajo su cuello. “A mí también me duele el pecho”, me dice, “mira”, mientras se descubre un poco la blusa morada y me deja ver una especie de banda médica sobre su piel. Me acerco y miro que lleva los senos vendados con gasas, siento un escalofrío. “¿Qué pasa?”, “¿A ti también te duele el pecho, verdad Ernestine?”, pregunto, pero estoy segura que el de ella es otro tipo de dolor. - Sí, me dice… Breast Cancer. Entonces me detengo, la miro, callo y me aguanto las lágrimas porque no soporto más. No lo creo, ¡no se lo creo!: - Breast Cancer Ernestine?!... Are you very, very shure? Sí, está segura, tiene Cáncer de seno, recibirá un tratamiento, se quedará en Paris 6 meses más.
Todos estamos a punto de irnos. Para muchos, este ha sido un viaje definitivo, de encuentro con nosotros mismos, de repensar lo que somos, de llorar, de profundas soledades, de noches interminables, de frío que cala hasta los huesos; de esperar mensajes de correo, palabras, cariños; de sentirnos amados aún en la lejanía, de creer en esperanzas sin importar la distancia, de lamentar decisiones, de seguir. Para muchos, este ha sido un viaje de renuncias y dolores, pero, ya estamos a punto de terminar. - But you Ernestine?... So you are not going back to your country?... But you are a mother, like me!, le pregunto y ya no aguanto más, y se me confunden los sentires y lloro como loca. “Breast Cancer”, ¡Breast Cancer!, pienso… ¡¿Pero cómo es posible?! ¡¿Por qué, por qué?! - Don’t cry Laura, please, mexicana, don’t cry Pero yo no soporto, y se me sale el alma y se me chorrean los mocos y las lágrimas fluyen, como me dijo Katery que fluyeran: “Déjate fluir”, me dijo, “déjate fluir, no preguntes, no desesperes, no pidas nada, solo déjate fluir”, y así me dejo, sin importarme que me vean los franceses de reojo, sólo le miro, le miro a ella y me sorprende su tolerancia y su pausado hablar. - Yesterday, I phone my children. The youngest, me cuenta, ask me: Mother, are you ill?, why are you talking like that? Hablamos de que los hijos sienten, de que la gente que te ama percibe cuando traes dolores, penas, enfermedades. Ya no sé en qué idioma hablamos pero nos entendimos todo el camino, las dos. Ernestine es de Camerún y ha venido, como yo, a estudiar este master interminable. Yo la vi la semana pasada, cuando venía regresando de Chile, el 6 de mayo. Andaba yo calle abajo jalando mi maleta de rueditas desde el aeropuerto Charles de Gaulle y traía el sobrero chileno que tanto me chulearon anoche en la fiesta, ella bajaba las escaleras de la casa donde vivimos despacito, con calmita, cuando me vio y me gritó emocionada como si me quisiera montones: “Lora, Lora!... You are here!” Me contó que iba al hospital porque sentía dolores, yo le dije que acababa de estar con el hombre que amo y que vimos su tierra y que él me hizo muy feliz. Le mostré mi sombrero y le di un beso en cada mejilla como hacen los franceses y dije que le deseaba que le fuera bien con el doctor. Ahora me cuenta que se quedará aquí hasta terminar la quimioterapia, y que ya no regresará a su país. - ¿Pero y tus hijos Ernestine?, este tratamiento es muy duro, es tremendo. No puedes quedarte sola, ¡es que no puedes quedarte sola!, le digo y me siento desesperada, impotente, triste. - No me pasará nada, me dice - Pero Ernestine… - Mi familia no viene, es muy caro vivir aquí Me cuenta que si la quimioterapia no funciona, el recurso siguiente será una operación. Entonces le escucho y me duele más el pecho y no puedo parar de llorar. Ella llora también y me dice: - I’m trying to getting use to it… Y me cuenta que a veces piensa que no podrá seguir.
Fue un martes 15 de mayo de llorar profundamente. A mi me duele el alma pero más me duele la vida, y más me duele Ernestine. Si hay algo a lo que temo es a las enfermedades. - But don´t cry, me dice tomándome de hombro con su brazo derecho más corto que el izquierdo y su mano de bebé, don’t cry… You are also sick, don’t you?, pregunta. - Yes Ernestine, I’m sick, but not like you, never like you…
Y me vengo a dormir preguntándome qué me está pidiendo la vida hoy, recordando las palabras de Katery anoche: Va despacito: Todo lo vivido acaba de pasar, así que para acomodarlo se requiere tiempo y ninguna medida drástica va a acelerar el proceso de comprensión; así que tiempo al tiempo. Dosifica el dolor y ve diluyéndolo para no extender ad infinitum un duelo innecesario. ¿Te digo algo más?... Esos amores son de lo más lindo, porque te llenan de vida y el dolor es mínimo comparado con lo compartido. Por eso son hermosos, porque se llevan bien dentro, guardados, para siempre. ¿Me comprendes? Sí Katery, comprendo, lo comprendo y siento y tengo fe. Y sé que estoy enferma pero no como Ernestine y sé y estoy segura que algo bueno vendrá, y sé que mi dolor no requiere quimioterapias sino sólo tiempo, esperanza y luz, de la luz que se lleva las basuritas del alma. Y pregunto a la vida qué me sigue y qué toca y pienso hacia dónde debo reconstruir. Y amo, amo, amo y creo también que lo compartido ha sido maravilloso y siento que siempre estará en mí y agradezco también al él, a ti cielo, a ti, con el profundo amor que me hiciste sentir y con todas tus sonrisas que me llevo guardadas. Amor, mi amor: te agradezco, con todo lo que soy, por hacerme feliz y porque, sin querer perderme tuviste el valor de darte a ti mismo, hasta donde no me lastimaras, con tu propia herida de vida y con todo lo tuyo, corazón.
¿Qué más pueden decirte? No soy bueno ni malo sino un hombre, Y agregarán entonces el peligro de mi vida, que conoces y que con tu pasión has compartido. y bien, este peligro es peligro de amor, de amor completo hacia toda la vida, hacia todas las vidas, y si ese amor nos trae la muerte o las prisiones, yo estoy seguro que tus grandes ojos, como cuando los beso, se cerrarán entonces con orgullo, en doble orgullo, amor, con tu orgullo y el mío. (Oda y germinaciones, Pablo Neruda y más Neruda y más Neruda hasta que se me salgan el llanto y las basuritas) May, 2007 ¡Hay cómo me duele quererte como te quiero!Borrón y cuenta nueva… (y más pérdida que el Teniente Bello)
por Laura Athié
Darme, siempre todo y así, cómo agua va.
No pensar, sólo sentir.
No pensar, sólo creer.
Pero, a lo hecho, pecho y, pa’ tras, ni pa’ tomar impulso…
Hoy no escribo, porque me duele
Tu amor me duele
Me dueles
¡Ay cabrón, cómo me dueles!
¡Cómo!, ¡cómo me dueles en lo más profundo!
¿Tengo miedo?...
¡No tengo miedo, no temo!...
A lo único que temo es a ti y a tus mares internos, y a tus nubes y a tus vientos y a tus maremotos.
Hoy no escribo porque se me sale el corazón, que de por sí llevo fuera, para que lo miren, para que lo toquen, ya de cada quien si lo quiere mallugar.
Más así lo traigo, en la punta de los ojos, en la piel, en la mirada, ahí lo traigo, cargando, arrastrando.
Ahí merito fue dónde me lo puso Dios, y duele, ¡sí, duele mucho!
Pero siempre se vuelve a recomenzar.
No quiero ser en ti, para estar escondida.
A mí son las ventanas las que me dan la vida, a mí me revive ver la luz.
Contigo estaba segura que alumbraba, que aluzabamos, que juntos parecíamos como de día, los dos.
Todo, todo lo veo, lo enfrento, lo defiendo, todito.
En todo creo, cuando siento que es así.
Más sé dar la vuelta, aunque haya vaciado todo lo que llevo dentro y aunque tenga que volverme a llenar.
Me guardo lo bueno corazón, que fue lindo, que fue harto, que caló hondo, hondo, adentro, ¡gracias mi cielo, corazón, cariño!... ¡Aquí dentrito está y aquí mismito me lo voy a quedar!
¿… Pos’ pa’ qué me dijites que eras capitán pues?
Amor mío, es de noche
El agua negra, el mundo
dormido, me rodean.
Vendrá luego la aurora,
y yo mientras tanto te escribo
para decirte: “Te amo”.
para decirte: “Te amo”, cuida,
limpia, levanta,
defiende
nuestro amor, alma mía.
Yo te lo dejo como si dejara
Un puñado de tierra con semillas.
De nuestro amor nacerán vidas.
En nuestro amor beberán agua.
tal vez llegará un día
en que un hombre
y una mujer, iguales
a nosotros,
tocarán ese amor y aún tendrá fuerza
para quemar las manos que lo toquen.
¿Quiénes fuimos? ¿Qué importa?
Tocarán ese fuego
y el fuego, dulce mía, dirá tu simple nombre
y el mío, el nombre
que tú sola supiste porque tú sola
sobre la tierra sabes
quien soy, y porque nadie me conoció como una,
como una sola de tus manos,
porque nadie
supo cómo, ni cuándo
mi corazón estuvo ardiendo:
tan sólo
tus grandes ojos pardos lo supieron,
tu ancha boca,
tu piel, tus pechos,
tu vientre, tus entrañas
y el alma tuya que yo desperté
para que se quedara
cantando hasta el fin de la vida.
Amor, te espero.
Adiós, amor, te espero.
Amor, amor, te espero.
Y así esta carta se termina
sin ninguna tristeza:
están firmes mis pies sobre la tierra,
mi mano escribe esta carta en el camino,
y en medio de la vida estaré
siempre
junto al amigo, frente al enemigo,
con tu nombre en la boca
y un beso que jamás
se apartó de la tuya.
(Pablo Neruda, La carta en el camino en Los Versos del Capitán,
que me regaló mi amor allá en Santiago)
Guardé mi cuerpo amor, y mis ojos y tu nariz y tu piel y la mía y todo dentro. ¡Lo guardé mi amor!, guardé mi cuerpo, mi alma y tus sonidos y un día con fuerza y poquito más valentía, tal vez me asome pa´volverlos a mirar, pero ahoritita no, ¡por que ah cómo me dueles!...
Paris, 10 de Mayo de 2007
February, 2007 Crónicas Magas desde la Ciudad Luz:RER B, Estación 4 St-Michel N-Dame: Febrero 11 Carmelita jubilosa en la fiesta de l’amour
Por Laathié
“¿Qué significa cantar con júbilo? Comprender que no cabe expresar con palabras lo que se canta de corazón. El júbilo es un sonido que indica que el corazón da a luz lo que no se puede decir. ¿Qué te queda sino que cantes jubilosamente para que se alegre el corazón sin palabras y la inmensa amplitud del gozo no quede sometida a los límites de las sílabas? Canta bien, con regocijo”. (1 Jn 4,7), San Agustín
Sucede que los sábados santos los días se ponen grises y el viento es tan fuerte que nos cuesta trabajo el caminar. Siempre me he preguntado si la naturaleza está molesta o si quiere demostrarnos su poder y hacernos sentir pequeñitos. Pero, coincidentemente los días de muerte son días así.
En eso pensaba yo cuando abría la pesada puerta de la casa en la que habito, para enfrentarme con un viento inclemente, lluvia interminable y un frío de ese que cala hasta los huesos. Renegando una vez más caminé rumbo al Metro y me subí al RER B con mi Plan des lignes gratuity en la mano. La ruta era muy sencilla, sólo tenía que pasar 4 estaciones y llegar a Saint Michel Notre-Dame.
Llevaba en la mente la imagen de Carmelita, siempre candente, graciosa, llena de flores y gracia para bailar. Ya en otras ocasiones he contado de esta bomba sensual casada en 3 ocasiones y las 3 veces viuda, y ya he dicho que sus caderas eran tan voluptuosamente morenas y sensuales que fueron capaces de domar a un general. Con ella en la cabeza y el correo de mi hermana Saira, contándome que “mañana se cumplen 3 años de la muerte de nuestra abuelita”, me encaminé rumbo a la catedral de Paris, porque sabía que ahí es el único sitio de esta ciudad en donde hay una imagen de la virgen morena.
Haciendo un recuento de los días, como me sucede cuando la nostalgia hace presa de mí. Me paré de frente a ella y quedé pasmada. Imponentemente majestuosa, con sus tres entradas principales color arena y miles de santos esculpidos en las paredes curvas que se funden al entrar. Observé las gárgolas y pensé en el jorobado y me pregunté si todo lo que se dice habrá sucedido en esa plaza. Me vino a la mente Napoleón y el cuadro de su coronación que recientemente vi en el museo de Louvre, y sentí casi estar pisando esa alfombra roja al caminar.
Frente a mí había una procesión distinta a las mexicanas. Un hombre vestido de civil con un saco verde y una cinta roja en el brazo derecho levantaba un cartel que hablaba de Cristo en francés. Le seguía un centenar de personas pero no tantas como las que suelen ir a la Basílica de Guadalupe.
No vi a nadie entrando de rodillas, tampoco pordioseros ni basura al exterior. Sólo me pare, ahí, sola, frente al arco principal de la entrada de Notredame, y se me hizo un tremendo nudo en la garganta.
Fue como si volteara la mirada y viera a Laura, de 15 años, caminando de la mano de su padre, 22 años atrás, ahí, en esa misma plaza, ahí, viendo como ahora su imponente majestuosidad.
Notre- Dame es una de las catedrales más grandes que he conocido, por fuera toda luz y monocromática, con figuras infinitas talladas en piedra cual secuencia de cabezas: santos, manos, cabezas y santos; delgados, pegados los unos a los otros en filas de 3, de 4 de 7, mirándonos hacia abajo cuando vamos a entrar.
Me di cuenta estaba en medio de una multitud imposible de contar. Comencé a caminar no por el centro, pues parecía iba a empezar misa, sino por el costado derecho, siguiendo las señalizaciones de los turistas y guiándome por los flashasos de las cámaras digitales de los japoneses que andaban por ahí.
En los costados de Notre-Dame, antes de llegar a la cúpula principal, se respira una aroma a gente de fe y veladoras, se huele antiguo, a historia y a muerte también. Yo no sabía hacia donde voltear cuando el ambiente me comenzó a sobrecoger, me di cuenta que escuchaba un canto maravilloso, mientras veía las imágenes sacras en las pantallas de plasma colocadas bajo de las bóvedas a lo largo de los pasillos.
No quedaba ni una silla libre, había gente una al lado de la otra con libritos bancos en las manos que decían: “Cantiqués”. Traté de buscar uno, de ver quién los vendía, pero me quedé ahí, frente al coro, que colocado en la esquina izquierda de un altar, entonaba el Ave María.
No hice más que escuchar y de pronto me perdí, ya no pensé en Laura de los 15 años, ni en Carmelita, ni en la nostalgia que me invade desde que llegué aquí. Sólo escuchaba, y miraba al techo, y sentía la garganta hecha nudo.
A mi lado señoras de todas las edades revisaban sus libritos y hablaban, pero mis oídos las eliminaron del ambiente, cuando yo me concentré en los 38 jóvenes que cantaban como ángeles, mientras eran iluminados por los tonos latón, cobre, rojos, azules, verdes y ocres del vitral en forma de rosa, colocado justo en la punta de la cúpula principal.
Escuchando me dije: “Qué maravilla, hasta los ateos se volverían católicos aquí”.
Quise seguir caminado para “revisitar” la catedral que conocí de adolescente, pero se me agolparon los recuerdos otra vez, y comencé a llorar. Mis señoras vecinas me tomaban del brazo y me decían consolaciones en francés que no entendía, sólo sentí su corazón.
De pronto salió un padre vestido de blanco que dijo algo al micrófono y bajó del altar central que debe medir unos 30 metros de largo. Observé que no había ningún Cristo crucificado atrás, sólo una gran pantalla curvilínea en donde se proyectaba la imagen de la virgen blanca sosteniendo un niño, que se encuentra tallada a la derecha del altar.
Al fondo pude ver millones de hilos de luz entrecruzados que iluminaban el órgano de los treinta registros y los dos mil tubos, y los techos, y los suelos y el aire y las cabezas de la gente que pasaba curiosa por ahí. Una especie de pequeña bóveda interior se extiende a todo lo largo de Notre-Dame y culmina en punta como si fuera una proa dentro de otra proa, como esas muñecas rusas que llevan una dentro de otra y de otra y así hasta llegar al núcleo y en ese núcleo estaba yo, escuchando:
Alléluia, Alléluia, Alléluia
Pensé en cómo no había visto todas esas cosas cuando más de dos décadas estuve aquí. ¿Por qué no sentí esto entonces?, ¿cómo pude no estremecerme?...
El padre que seguía hablando devolvió el micrófono a la mujer que llevaba la primera voz. Ella, con su tez negra y su pequeña humanidad, continuó cantando y a través de su garganta, el metro y medio que media parecían convertirla en una mujer gigante y profundamente hermosa. Los otros cantantes blancos le seguían y entre ellos se asomaba otro afroamericano más. Pensé entonces en el racismo y en por qué tenemos que dejar de llamarles negros a los de piel negra, si no todos son africanos, pero dejé esa tonta idea para perderme nuevamente.
Al parecer el padre había hecho un llamado especial y los niños comenzaron a acercarse: 5, 20, 60, cientos de niños ahí sentados en el piso, al frente, con sus abrigos grises, chamarras moradas, con sus bermudas y sus zapatitos de piel. Los había rubios, de cabellos color cobre, lacios, quebrados, pelirrojos y con lentes. Con madres preocupadas y madres al piso, padres que cargaban niños durmientes y niños que saltaban unos sobre otros. El coro siguió:
Ayez pitié de moi, Dieu, avoir la pitié
Vi un letrero verde que decía: La Fête St-Valentin, dimanche 11 février.
Me puse a pensar quién sería San Valentín y si su historia va más allá de los regalos que nos damos disque porque nos queremos, todos los 14 de febrero, haya llegado la quincena o no.
3 muchachos con cámaras filmaban a la gente y 7 padres de blanco comenzaron a entrar.
Los niños, al igual que yo, quedaron pasmados. Me acordé de la escena de la cinta El Cristal Encantado cuando los 7 grandes sacerdotes entran caminando al templo cantando con voces roncas ensordecedoras: “aahhhh… ahhhhh…” y observé las caras de los niños embobados ante el sagrado caminar.
Entonces recordé a Abril en las misas y pensé si ella sería capaz de estarse quieta y tranquila así como esos cientos de niños, y concluí que sí, porque ese coro hipnotiza al más hiperactivo y enamora al amargado más renuente e infeliz.
Mientras las voces seguían y las pantallas de plasma mostraban el acontecer interior de la catedral. Un cardenal se paró al centro, con su báculo y su vestimenta blanca, gorro de dos picos y cola detrás en la cabeza, cara de Juan Pablo Segundo, y tonos amarillos colgados al rededor del cuello y cayéndole hasta los pies. Pensé que iba a abrir la boca para besar el piso y decir: “Meee-xico, siempre fiel”… Pero no fue así. Miró al coro, levantó la mano. Miró a la gente, levantó la mano, extendió su palma y toda la iglesia se calló. Una voz ancestral se escuchó por el micrófono y los techos parecieron retumbar. Los niños se quedaron sentaditos y el cardenal dijo:
- Quel est l'amour?
Parecía que todo se había suspendido, y el siguió:
- L'amour est livraison totale…
A mí me palpitó el corazón
- Ses Saint-Valentin! Est en France la Fête des Amoreux!
Y la gente comenzó a aplaudir a rabiar.
¡Estaba yo, en la fiesta del amor!
Yo no vi que sacaran las hostias ni que nos regañaran, que pasaran las limosnas ni nadie hincado o llorando, más que yo.
Llorando en la fiesta del amor, ¡estoy en la fiesta de l´amour!, ¡estoy en la fiesta de l´amour!
Una niña pequeña de abrigo azul y gorra roja se paró, agitó los brazos y su cabeza loca y gritó: “l´amour, l´amour!” como bailando, mientras su madre la jalaba para que guardara compostura y yo me reía a carcajadas.
Recordé entonces a Abril en las iglesias saludando a los cristos y a los santos, y tomado los milagros que deja la gente para ponérselos en el pelo, y cruzando por debajo de las piernas que cuelgan de las bancas, mientras el padre nos pide que recemos el Padre Nuestro.
Y el padre nuestro comenzó.
Yo no habló francés, pero estaba en la fiesta del amor, ahí, en Notre-Dame, así que comencé a rezar también con mi castellano corazón.
Y pensé que no hubo mejor forma de celebrar a Carmelita que con una fiesta tan amorosa como la que curiosamente viví ahí, y sonreí con todo el alegre recuerdo que mi abuela me genera.
Ya instalada en la emotividad observé que una serie de entrevistas sustituía a la virgen del niño de la pantalla central, para dar pie a un hombre que hablaba de l´amour.
Una pareja madura como de 50 años caminó tomada de la mano para explicar que l´amour no tiene edades. Parecían hablar de su reciente enamoramiento y del deseo de vivir juntos a pesar de su edad, y la gente aplaudía y aplaudía. Entonces pensé que tal vez los franceses no son tan fríos como me lo habían parecido hasta ahora.
El cardenal se quitó el sombrero de picos y dejó ver su calva cubierta por una diminuta gorra color magenta pegada a la curvatura de su cráneo.
Sacó un pañuelo.
El silencio se hizo nuevamente.
Se limpió la nariz que tenía tan roja como el reno, prssssstts, prrrtsts… y volvió a gritar:
- Paris: “la Fête des Amoreux”!
El coro canto glorias, glorias y aleluyas:
Gloria, glorifiez-vous à Dieu, recommandations
La viejita de mi lado levantaba su papel: “A celebration (non eucharistique) à Note-Dame, preside par Monseigneur Vingt-Trois, Archevêque de Paris, clôturera la joumée”.
Nadie parecía estar rezando pero yo sí, y más que rezar pedí y pedí por el amor.
La pantalla central cerró con una liga de una página web: www.cathedraledeparis.com, mientras el coro continuaba:
Le Christ écoute et a la pitié, ayez pitié de moi
Il prend soin de nous avec amour
Los siete padres de blanco se pararon al frente a saludar a los niños, uno de ellos dijo:
- Jésus, ici présent dans vraie forme,
avec vous, le plus grand miracle dans amour
Y la gente comenzó a salir.
Fue entonces cuando pude localizar a Guadalupe debajo de una pancarta que según entendí decía:
Una catedral sin voz y sin música Y aunque sus velas estaban más caras que las otras, tomé mis cinco Euros del monedero colombiano que me dio María Elvira y los deposité a cambio de mi veladora.
Colocándola cerquita de las otras después de mucho buscarle lugar, agradecí el ser capaz de estremecerme hasta el llanto todavía; agradecí esta oportunidad que me hace sentir tan triste, y por la gente que amo tan cerca de mi alma y tan lejos geográficamente, y yo aquí.
Y entonces recordé a Carmelita, y su caminar, y sus tacones rojos con sus medias de raya, y su cabello chino pegadito a la nuca, y su flor amarilla en la cabeza, y su boca entonando canciones de Agustín Lara y sus nopalitos con huevo que me hizo para que se me quitara la tristeza justito antes de morir.
Y pensé en sus coscorrones cuando me enseñaba mambo y en cómo la recuerdo cada que saco la panza sin querer, y en cómo me la picaba para que la sumiera porque “las mujeres tenemos que ser siempre muy sensuales”, decía.
Y luego la pensé, ahí, acostada, ya sin vida cuando se tuvo que ir, y de inmediato recordé sus guiños coquetos y sus picardías y sus chistes y su garbo único al caminar.
Carmelita Linda, creo que no hubo mejor forma de perder mi melancolía que junto a tu recuerdo de lo que una verdadera hembra debe ser.
Qué mejor manera de recordarte, mujer de mil pasiones, sensualidad desenfrenada y corazón musical.
¡Qué mejor aplauso que darte, que el aplauso de la fiesta de l´amor!
Carmelita González viuda de Guevara dejó de existir en esta tierra
el 12 de febrero de 2005 y desde entonces, mi abuelita,
trae a todos los arcángeles suspirando de pasión,
bailando al son del Mambo Número 8.
February, 2007 Crónicas Magas desde la Ciudad Luz:RER B, estación C3 Pont de l’Alma: Febrero 7 Madame Athié
Por Laathié
“-¿Por qué Santo Tomás? ―dijo la Maga―.
¿Ese idiota que quería ver para creer?
- Sí querida ―dijo Oliveira, pensando que en el fondo
la Maga había embocado al verdadero santo.
Feliz de ella que podía creer sin ver, que formaba
cuerpo con la duración, el continuo de la vida.
Feliz de ella que estaba dentro de la pieza,
que tenía derecho de ciudad en todo lo que
tocaba y convivía, pez río abajo, hoja en el árbol,
nube en el cielo, imagen en el poema.
Pez, hoja, nube, imagen: exactamente eso…”
Rayuela, Primer Libro, Capítulo 3. Julio Cortázar
La veo a diario, me gusta más de noche porque brilla con luces rojas y parece un corsé. Hay que pegarse cerca de la ventana y aguantar los olores que según María Elvira son la otredad: “Son nuevos olores, nuevos sabores, acéptalos, conócelos, son la otredad que te acaba de recibir”. Los acepto no de muy buena gana y pienso comprarme un vicvaporrub y untármelo en las narices cada que entre al Metro, salga del Metro, suba al RER, salga del RER, baje al Train, suba en el Bus, cruce la calle detrás de las mujeres embufandadas y olorosas, con abrigos de animales de esos a los que no hay que matar, y pienso y extraño el vaporrub cuando entro al salón que parece la ONU, y me siento, y huelo y me digo: “tranquila, es la otredad”. Pero lo vale. Todas las mañanas estoy muy atenta y en la estación 6: Bir Hakeim. Miro, la observo ahí entre la bruma, gris, imponente, tan bella y sensual como yo misma quisiera ser. “Hola preciosa, me gustas más de noche” ―le grito en silencio―, y de nuevo vuelvo a la soledad extranjera del no parlar francés. Ariel me dijo que trajera Rayuela, “lee a Cortázar cuando vayas sobre el Sena”, así que lo traje conmigo sin saber que ahí dentro me estaba trayendo también a La Maga, y cargo con Oliveira y con la Maga y con sus amigos del Club de la Serpiente, con Neruda, con Chile y con el retrato de Abril. Siento que me empujan y se me estruja el alma: Pardon, Pardon, excuse moi, me dicen, atropellan, empujan, mientras pienso “hasta la noche Torre Eiffel”. Entro al salón sin haberme extraviado, todavía con mis pasos sobre avenida Rivadavia, queriendo darle vuelta al cassete: rewind, rewind… volver: Olvidada pureza, cómo quisiera rescatar ese dolor de Buenos Aires, esa espera sin pausas ni esperanza. Solo en mi casa abierta sobre el puerto otra vez empezar a quererte, otra vez encontrarte en el café de la mañana sin que tanta cosa irrenunciable hubiera sucedido. Y no tener que acordarme de este olvido que sube para nada, para borrar del pizarrón tus muñequitos y no dejarme más que una ventana sin estrellas *.
- “Bon jour. My name is Laura Athié, I came from México, and I was studying the regional course in the IIPE Buenos Aires. Since two thousand and one I´m living in México City, but my heart is (y ya no sé ni en dónde está mi corazón, omito el dato), I´m bachelor in communication sciences from the Baja California State University, and my work is to tell the people how such important is l’education”. Todos me miran de reojo con sus audífonos puestos. Unos se preguntan incluso mi edad. Tras de mi, la traductora inglés-francés: “Madamme Athié, du Mexiqué”. Me sientan al lado de Marino oriundo de Benin, África, a quien decido llamarle Marinello, y vuelvo a enfrentarme con la otredad. Aguanto la respiración mientras observo a mis compañeros multicolores, con nombres tan extraños que decido no aprenderlos y volverlos a bautizar: Michel de Seychelles, Heba mi amiga egipcia, la señora grandota de Ghana, la mujer enjoyada de Bangladesh, tres de ellos se llaman Mohammed, uno incluso se nombra “Ali”, Tanzania, Cameroon, Sudán, Sri lanka, Afganistán, South Africa, Etiopía, Cambodia, Gambia, Botswana, Corea, Lesotho, Republico of Narú, and so on. La maestra francesa cuyos libros yo leía, me presenta: “She is the first one mexican woman in this course since 1965, and the only latin american in this 42 session of the master degree”. “¡A la madre! ― pienso―, a dónde chingados me vine a meter, ¿y ahora cómo le voy a hacer?”. Con todo el tremendo peso del compromiso latinoamericano en mis espaldas, miro la bandera de la UNESCO ondeando junto a la muchacha del balcón que dice wi, wi, aló, aló en su celular… y digo, qué pinche frío. - So, you work in the Ministry of Education of México?, preguntan en el cofee brake Y me vienen a la mente nuestras computadoras con los discos duros abiertos, y los 20 hombres de negro de un sindicato de cuyo nombre no quiero acordarme porque me dan escalofríos, interrogando a mis compañeros y no dejándome entrar a la oficina en la cual trabajé durante 4 años: - “Venimos a pedirle su renuncia en este momento”, me dicen mirándome de arriba abajo mientras yo los invito a sentar. - “Yo la entregué hoy a las 12 del día señores. Renuncié porque me voy a estudiar”. - “Pues váyase y gracias, ya no tiene nada que hacer aquí”, me dicen amenazadoramente mientras marcan rápido un celular: “Licenciado, licenciado, sus instrucciones están cumplidas”. Me paro y le digo a Normita que me siga, con los ojos desorbitados subimos al elevador: “Laurita, tengo miedo y estoy triste”, “yo igual Normita, yo también”. - Under Ministry ― les digo―, Under Ministry of Basic Education of México, and not any more. Y pienso en mi ex jefe y en mis compañeros de base, ahora situados a “disposición de personal”, y recuerdo los mensajes y las llamadas secretas a mi celular: “Laura, te escribimos desde el baño, no podemos hablar por teléfono, hay una señora que nos sigue y todo quiere escuchar”… “Son 20, vienen de traje, están desarmando las computadoras, quieren saberlo todo, preguntan que cuántos trabajaban aquí, no dejan subir a nadie por las escaleras”… “Laura, estamos muy molestos, estamos ofendidos. Yo les dije que sólo éramos 5 y que nuestra jefa eras tú y que estamos muy orgullosos de ti”… “Están sentados en nuestros escritorios, en tu computadora, con las fotos de Abril detrás”…“Laura, dicen que nos ofrecen becas y pavos de Navidad, quieren que les expliquemos cómo hacíamos la Gaceta, dicen que tenemos una base de datos y que mandamos mensajes a todo el país”… “Hasta nos sentimos importantes, ¡imagínate nos espían los de Gobernación!”. Agito entonces la cabeza y recuerdo y me enojo, sexenios, administraciones, yo sabía que terminaría así. Me llevo lo bueno y me digo, ¡a la chingada, ahora estoy aquí!... Y recuerdo a Nora diciéndome que “cierre mi ciclo de la estabilidad” y pienso y me digo como recomendó el taxista que dijera muy a la francesa, cuando me recogió en el aeropuerto Charles de Gaulle con letrero en mano: “Laurie Athcie”: ¡Chinguen a su madre y O-la-la! - México is the second biggest country of Latin America ―cuento― after Brazil (y recuerdo a Aurea, a Vilma y a Duce y me digo en portugués: “¿Todo ben?... ¡Todo Ben!”), we have 103 millions of population, and Mexico City is the biggest city in the world. No pueden creer que vivamos ahí 20 millones de habitantes, me preguntan si es verdad lo que dije: - 26 millions of students in basic education?― me dicen―, but in my country, Seychelles, there are eigthteen thousand people living there, me dice Michael mientras me excuso y voy a la computadora para buscar ese país que en mi vida había escuchado, por internet. Mientras me adentro en la clase aprovechan para hablar de América cada dos minutos, me voltean a ver. Empiezo entonces a contar sobre Argentina y su cultura lectora y su reforma educativa; y sobre Colombia y de su Escuela Nueva y me acuerdo de René; y sobre Paraguay y las dictaduras; y sobre el Chile súper tecnologizado y me palpita el corazón: tun tun, tun tun, tun tun, y sé, que ya no sólo debo hablar de México, porque no sólo por eso estoy aquí. Mis compañeros hablan del SIDA y dicen que están muriendo sus maestros, cuentan de la educación en situaciones de guerra, hablan de niños en extrema pobreza, mientras yo les cuento que en México los libros de texto son gratuitos, me dicen que no pueden controlar a sus sindicatos y yo les platico sobre el sindicato más grande de América Latina de cuyo nombre no quiero acordarme porque se me revuelve la baguette provençale que me acabo de comer. - 1 million 4 hundred teachers in the Mexican Union, we can’t belive it! - Ni yo ―pienso―, ni yo. Llego a al estudio 103 de la Maisón Franco-Britaniqué de la Cité Internationale Universitaire de Paris, en donde habito, y miro la nieve tras la ventana mientras marco: Megacall Latino, 7,5 €, carte téléphonique économique y no entiendo nada. Comienzo a sentirme una analfabeta y decido que debo aprender francés. - Composez * puis votre code confidentiel Supongo que tengo que marcar el número de al lado. Ti pi ti tii tit Afuera suena la bocina de la gendarmerie como en la Pantera Rosa con el Inspector: Turu ruru ruru ruru Marinello me toca la puerta mientras trato de llamar. ¡Cárajo, con lo que me está costando esto! - Laura, I just wondering if you’ll like to have dinner with me - No thank you Marinello, digo, Marino, I´m trying to call my daughter - Well, I was just wondering if you and me could be something more than just friends (¡Estos africanos no se andan por las ramas! ―pienso en franspanglish―, pues seguirás wondering Marinello, arrevoir!...), no Marinello, digo, ¡Marino carajo!, I have a fianceé and he is from Chile, and we are going to live together before this, so I want you to understand me very well: we – are – just – going – to – be - fri-endssss. Y le cierro la puerta en las narices. Tit tit tiiit ti tiiit Tapez * suivi de votre code Supongo que tengo que marcar el otro número. Composes le numéro de votre correspondant: Marco 00, calve internacional, 52, clave de México, 686, clave de Mexicali, 558-58-84 casita norteña de Abril: - Mamita, mamita, ¿estás en Paris? - Sí cariño y hace mucho frío - ¡Pero mamita, si ahí vive el malo de Anastasia!, me dice con temor - Si corazón, pero yo le doy susto, le digo mientras me acuerdo de que anoche no pude cerrar los ojos por lo miedosa que soy - Mami y mira, aquí tengo mi mapa de colores Y recuerdo: a las dos en la sala del departamento de Burdeos antes de partir, crayolas en mano, panza al piso: “Angertina, mami, Angertina de verde”, “y mira cariño, este es Paris”. México de rojo, Francia de Amarillo, pegamos la foto de mamá en Europa y la foto de Abril en Baja California, y al medio volando sobre el Atlántico, un avión con mucho Prit del que pega de locuuuura. “Mira abelo, mira abelo, este es el avión que me llevará con mamá, mira abelito aquí dice: Este es el avión que llevará a Abril y a abelo con mamá a Paris”. - Mamá, ¿y verdad que lloraste en el aeropuerto de los aviones? - Sí corazón, porque te voy a extrañar mucho Y la veo como hace 48 horas, en la salida de British Airways con la mochilita colgada en el cuello: “¿Así mamita?, ¿así?”, “Sí corazón, así, así, ayúdale a tu abuelo y cuídalo mucho porque le duelen sus rodillas eh, y no llores, porque si lloras él también se va a poner a llorar”, “no mami, no lloro porque abelito me va a llevar en el avión a Paris. Vente abelito, dame la mano, mamita me dijo que te cuidara mucho”. - Mami, y verdad que a veces vamos a llorar - Sí cariño, muchas veces vamos a llorar, le digo mirando la noche desde la ventana de esta ciudad que será muy luz pero no me acoge, soñando con mi segunda parada pajaristica después de aquí y el corazón se me revuelve como pisco sour.
* After such pleasures, Julio Cortázar
January, 2007 Enero 17, 2007: Cartas desde la ventana, hasta el otro lado del mundoYa no hay más kilómetros, sólo horas interminables, pero veo luz: La enfermedad como camino… (La carta de Karla)
Por Laathié
"Fundirás el hierro, moldearás el pan El olor del cedro, te cubrirá ¿Cuál será tu credo? ¿Con quién comulgarás? Enseñarte a amar, también te salvará De este mundo brutal Duérmete niño, no llores más Los caracoles y el mar te arrullarán" (Armando Rosas, Habrá tiempo)
Para tu amor, lo tengo todo Desde mi sangre hasta la esencia de mi ser Para tu amor, que es mi tesoro Tengo mi vida toda entera a tus pies Y tengo también Un corazón que se muere por dar amor Que no conoce el fin Un corazón Que late por voz
Para tu amor, no hay despedida Para tu amor yo sólo tengo eternidad Para tu amor, que me ilumina Tengo una luna, un arco iris y un clavel
Yo te quiero, porque tu dolor, es mi dolor No hay dudas Yo te quiero, con el alma y con el corazón Hoy y siempre, gracias yo te doy, a ti mi amor Por existir (Para tu amor, Juanes)
Esta Navidad recibí regalos tan simbólicos, que me han dado compañía aún en este gheto, que me hacen estar, aún tan lejos, y que me devuelven de vez en vez poquita luz entre tantas horas grises a miles de kilómetros de distancia. Estoy aquí, ahora frente a la eternidad de los días fríos y esta habitación que me parece sola. Lloro, profundamente y pido a Dios, cómo yo sólo sé pedirle, con todas mis ganas, desde dónde esté y me pregunto para qué carajos estoy aquí. Él bien sabe que la paciencia no es una de mis virtudes, pero trato, trato y vuelvo a respirar. La noche me llega como cuando uno no quiere volver a su casa, como cuando abre la puerta para decir: "Otra vez, no, por favor”. Alargo las horas para irme a la cama, fría, sola, sola, como la tumba que cuentan del mayor Sabines. Recibo entonces mensajes de Dios. “Mi niña bonita, consentida: Y siento un poco que se puede estar aún estando lejos. Y pasa un día, pero la tristeza sigue aquí. Me recuerdo entonces hace muchos años, cuando en una ocasión me quise morir, cuando supe lo feo que se siente llegar hasta las profundidades de uno mismo y descubrir que lo que está ahí no nos gusta, y creer que el camino se acabó y que todo lo hecho es una mierda. Recuerdo que fue justo ahí cuando comencé a creer en los ángeles y, cuando sin saberlo, comencé también a gestar uno.
Entre la mañana que me obliga a no querer seguir, asomo a la ventana y veo que la frialdad de esta ciudad gris continúa, y recuerdo entonces a los hombres de Momo, que se comían el tiempo y los recuerdos y avanzaban sobre la realidad y pido, pido, imploro porque esa realidad no me alcance a mí, y porque que no se pierda la capacidad de soñar ni de intentar nuevas realidadaes, cuando decubro, que los mensajes siguen:
“Meja Linda, te aviso que en este instante, me acaba de llegar el cheque, entonces mañana si falta le mando el paquete a tu amor. Tú no te preocupes.
Confío, “¡confío!”, me repito con toda el alma, aunque bien sé que la confianza y yo tenemos una relación difícil de romper, el problema no es la ausencia, sino la excesiva dependencia que me lleva a no ver. El exceso de confianza mata, pero salva y yo he preferido siempre creer.
Entro, sin embargo, con toda la tristeza bajo el chorro de la regadera mientras escucho los sonidos de mi vecino seguramente mexicano en el piso de arriba, ese mismo que me pone todos los sábados la canción de los novios, esa que nuevamente me devuelve a llorar. No entendiendo cómo encontrar el gusto, no siento ganas de querer seguir.
Y suena el teléfono y corro de alegría. Es mi padre, tal vez oliendo mis sentires desde tan lejos. Pregunta cómo estoy, si tengo frío, si he tomado mis medicinas; me pide que le eche ganas y me platica que él va a venir. Me cuenta entonces que me tiene una sorpresa y me la pone a la línea: - Mami, mamita, ¡sí he comido!, sí he comido bien. - Lo sé cariño, te quiero mucho. - Yo también mamita, tengo mi mapa. Y me viene entonces el nudo en la garganta y este canijo corazón que se me sale y comienzo a llorar. Y nos veo, en la sala de la casita de México, como le llama Abi, sobre el piso, decidiendo de qué color pintaremos los países en donde ahora vamos a vivir. Ponemos, Angertina de verde, Paris de Amarillo y México de rojo. Pegamos, la foto de mamá en Paris, la foto de Abril en Mexicali, y dibujamos el avión que se llevará primero a mamá y que luego traerá a Abril para verla con Abuelo, y lloro, mientras se me revuelve el alma de nuevo.
- Mami, ¿verdad que en el aeropuerto estabas llorando? - Sí cielo, lloraba porque sabía que te extrañaría mucho - Yo también lloraba mami - Lo sé cariño - Y cuidaré mi mapa, mami, cuidaré mi mapa. Mami, y ¿verdad que a veces vamos a llorar? - Sí corazón, a veces vamos a llorar
Pasa como esos momentos en que no quisieras cortar jamás porque sabes, que colgando la línea está la realidad gris otra vez, y te acuestas, sin poder dormirte, y piensas y piensas cómo llegaste hasta aquí y descubres que tu hija está abandonando su voz de bebé y que habla muy claramente y lloras. Y pasa como en esas ocasiones en que no te suelta la tristeza, en que cualquier detalle simple te hace llorar. Pasa que te preguntas qué sucede y por qué suceden estas cosas, pasa que quisieras salir corriendo y huir.
Tomo entonces mi regalo navideño y veo, y leo y siento paz. Y recuerdo entonces las palabras de Michelle Petit cuando me contaba como la lectura puede salvar a la gente en momentos de crisis, y comienzo a leer para no pensar, mientras siento que las piernas quieren como dolerme y recuerdo cómo es el dolor.
Hace tiempo, ya recuperada de algunos malestares del destino, cuando el tiempo en que quería morirme estaba ya muy atrás, conocí a una de esas personas que tienen energía, que irradian energía y que la dan. Ella me platicó sobre el sentirse triste y las enfermedades: “Uno elige la enfermedad como camino”, me decía, mientras me preguntaba sobre mi vida pasada y cómo había superado tanto dolor. En aquella ocasión yo fui porque una amiga mía me lo recomendó contándome que a ella le había servido mucho. Lo que yo buscaba era distinto a mi amiga, que pasaba por una terrible crisis de soledad. Lo que yo buscaba, seis meses atrás antes de viajar a Buenos Aires, era una cura mágica que me terminara de sanar. Platicamos entonces:
- ¿Y cómo comenzó tu Lupus?, preguntó mientras me ofrecía un té en su amplio departamento de la colonia Roma.
Y pasamos, desde los primeros dolores, hasta los cambios hormonales, hasta el cabello que se ha ido, y las manchitas y los callos que no se llaman callos y todo lo demás. Llegamos, tras la guía de ella, Magdalena, al camino perdido. Magdalena decía que a veces las enfermedades estaban casi sanas cuando uno así lo quería sentir, y decía que me veía muy bien. Con sus ojos sabios de doctora identificó, sin que yo le contara, el origen de los tonos rojos que llevo en los brazos y algunos huequitos arriba de las orejas por el cabello que no está, pero esperó a que le contara, para volver a hablarme de los caminos. Recuerdo esto porque ayer recibí de nuevo dos mensajes, y uno, el segundo, me alegró tremendamente el corazón.
El primero fue el de Karla, mi amiga la de las recomendaciones, que me decía que la “La tristeza es un mensaje para recuperar la capacidad de amar”.
Laura querida:
"Me emociona mucho que estés viviendo la segunda parte de esta aventura académica en tierras europeas, sólo lamento que te enfermaras de gripa, que Abi no esté contigo y que estés sumamente triste. Antes de avanzar he de aventurarme a hacer un comentario, que a la distancia puede leerse insensible, nada más lejos de la verdad, estoy tratando de confortarte de la única manera que sé sabes hacer, refugiarte en tu inteligencia, no es la intelectual a la que me refiero, es la emocional. Sentirse triste es una elección personal de “mal estar”, las personas que logran salir adelante de cualquier situación estresante son aquellas que han logrado relacionarse con los estímulos negativos del entorno, no digo que rechaces la tristeza, sólo que la reconozcas, las sientas y digas, “tristeza estoy acá, me recuerdas las cosas que dejé, pero necesito que le des paso a la alegría de las cosas que me esperan una vez que termine esta nueva etapa que la vida me ha puesto frente, Abi, Chile, Gonzalo, una vida en pareja y si sigo experimentando este desánimo me puedo perder esta gran experiencia, así que aquí y ahora te trasmuto en alegría y todos y cada uno de los que me rodean sentirán la alegría con la me regodeo”. Ánimo nena, estás en un lugar muy bueno y si crees en los ángeles, entonces sábete seguro que uno te cuida, ¿recuerdas la película Las Alas del Deseo?
Ahora que si me preguntas cómo estoy te diré ¡triste! (ja) Dirás, esta amiga mía tan incongruente. No, yo no quiero estar triste y llevo ya algunos días meditando para trasmutar la tristeza a la alegría, es sólo que el proceso toma su tiempo. Verás, un autor que ha escrito un libro sobre la enfermedad, en uno de sus capítulos habla sobre la polaridad en la que los seres humanos nos movemos, negro - blanco, día - noche, frío – caliente, etc. Esta polaridad no deja que nos concentremos en que somos un cuerpo único, de unidad, por lo que siempre estamos transitando de un extremo a otro hasta que caemos en el justo medio, en el equilibrio, que es el estado de mayor beneficio humano. ¿Qué desató mi tristeza? Varios eventos. Uno de ellos debe ser mi terquedad o mi inseguridad o mi personalidad nueva que se niega a volver a lo mismo. Tal vez sea que estoy adoptando una visión reduccionista por que ahora es mayor mi miedo.
¿Qué me falta entonces? Confiar de nuevo.
De camino a casa pasé a comprar el disco a Gandhi de Coyoacán, caminé en la tarde que tocaba un matiz nocturno con mi disco y mis recuerdos en las manos. Sobre la plaza, frente a la Delegación noté que mi recuerdo me llevó a la plaza de San Marcos en Venecia, las baldosas y el clima de nostalgia es muy parecido al que guardan esos edificios milenarios en uno y en otro lugar. Sólo que las palomas en Coyoacán ya no existen y en San Marcos viven por decenas. Un nudo se apoderó de mi garganta, agua de nuevo en la cara. Me subí a mi carro y con la canción a todo volumen me puse a llorar con las ganas de sacar todo lo que me duele y decidí ya no buscarlo más, por que ese cariño no es mío y mi compromiso ahora está con alguien más, y lloré toda la noche. Cuando alguien me preguntó por el motivo de mis lágrimas “es tristeza, pero no me impedirá saltar la cuerda” –dije, emulando un cuento de Ángeles Mastreta. ¿Lo recuerdas? Es la historia de una mujer que llora a mares cuando su amante la deja, termina con ella a través de una carta, sin embargo juega y se pone a brincar la cuerda con sus hijas, con los ojos hinchados de tanto llorar.
Así que aquí estamos las dos, con nuestros miedos personales. He aprendido que el miedo es una herramienta poderosísima. Ya sabes que nuestras emociones se convierten en reacciones o también en inmovilizaciones que el cuerpo materializa. Es decir, si reaccionas adecuadamente ante el miedo que te provoca que alguien te siga, lo que harás será correr hasta mantenerte a salvo, la reacción equivocada será quedarte inmóvil sin poder defenderte. Pues así es en la vida. ¿Tienes miedo de que el amor se acabe? No, el amor no se acaba, se transforma, tú decides en qué. Una buena relación depende de ti, tú generas tu universo. Antes de un deseo hay ya una intención que se manifiesta en pensamientos y palabras que tienen vida propia, una energía que te empuja a cierta dirección básica.
Te digo esto y me lo digo a mí, deseando con el alma que te sirva y me sirva. Te quiero mucho amiga linda. Mucha suerte en todo, ándele que usted es mexicana y puede con este compromiso. Te mando besos y un abrazo enorme. Escribe pronto”.
Karla
Leo, entonces y me duermo, tratando de no pensar en nada más. Antes rezo y pido, porque el amor no muera, porque se transforme, porque se sienta desde aquí hasta allá.
Sin mucho poder querer la cama fría, doy vueltas y vueltas con los pies helados y trato de descansar, y lloro, irremediablemente lloro. Tal vez es bueno llorar.
“Llora si lo sientes, llora, no te guardes nada, llora y suelta tu temor”, me decía Nora en el chat. Y lloro y lloro y lo suelto hasta que él me suelta y duermo.
Hoy amanecí contenta mucho más y confiada, y me vi al espejo con mis ojos de sapo y recordé el cuento de la Niña Zapa de Heraclio Zepeda que me mandó Rubén para que no me sienta triste, y recordé que María Elvira me ha dicho que me debo soltar, y reí mirándome al espejo, y di gracias porque los ángeles existen, e intenté salir a esta cuidad que no me acoge una vez más.
Y caminé hasta el metro para descubrirme sonriendo frente a las puertas giratorias porque estoy segura que los ángeles existen y que están aquí, y ahí, a donde los mandé.
Y recordé la llamada telefónica a las 5 de la mañana desde Chile, del último mensaje que me dijo que sí existe Dios, y di gracias, muchas muchas gracias porque no hay mejor manera de despertar que sentirse amado, aún en la distancia, porque aún tan lejos se puede estar. Porque como dice María Elvira, siempre hay luz. Y seguí caminando y me dije: “tonta, tonta, lo único que tienes que hacer es perder el miedo y confiar”. Y me acordé de Domingo y decidí entonces, que la enfermedad no es mi camino. Para tu amor, lo tengo todo Lo tengo todo y lo que no tengo también lo conseguiré |
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